Con récord de público, la sub comisión del Club realizó la charla “Del Río al Océano”

Más de 40 personas participaron del encuentro presencial sobre navegación oceánica, preparación de travesías, liderazgo a bordo, seguridad y experiencias del Velero Tinto, a cargo de Luis Giménez y Miguel Aldatz.

El sábado 15 de agosto, el Club Náutico Ensenada llevó adelante la charla presencial “Del Río al Océano: claves, decisiones y experiencias de la navegación de altura”, una actividad que superó ampliamente las expectativas de convocatoria y contó con la participación de más de 40 asistentes, marcando un verdadero récord de público
para este tipo de encuentros náuticos en la institución.


La jornada estuvo a cargo de Luis Giménez, armador del Velero Tinto, y Miguel Aldatz, quienes compartieron con socios, navegantes, tripulantes y amantes de la náutica una mirada profunda, práctica y humana sobre lo que implica pasar de la navegación en el Río de la Plata a las grandes travesías de altura.


A lo largo del encuentro, los disertantes abordaron temas centrales de la navegación oceánica: la preparación del barco, la planificación de la ruta, la autonomía, la seguridad, la toma de decisiones, la organización de la
tripulación y el liderazgo a bordo. Desde la experiencia concreta del Velero Tinto, la charla permitió comprender que una travesía no comienza cuando el barco zarpa, sino mucho antes: en la planificación, en la revisión de
cada detalle, en la asignación de roles y en la construcción de confianza dentro del equipo.

Uno de los ejes más destacados fue el valor de la tripulación como parte esencial del barco. Bajo conceptos como experiencia, actitud y convivencia, se remarcó que “un gran barco con una mala tripulación sigue siendo un barco vulnerable”. En ese sentido, la charla puso en primer plano la importancia de definir roles antes de zarpar, saber quién decide, quién ejecuta y quién releva, entendiendo que en el mar la ambigüedad consume tiempo y confianza.


También se trabajó sobre el rol del capitán y el liderazgo a bordo. La idea central fue clara: el capitán decide, pero no navega solo. Autoridad, responsabilidad y equipo fueron presentados como pilares fundamentales para
sostener una navegación segura, especialmente cuando las condiciones cambian o aparecen situaciones de presión.


Otro punto clave fue la comunicación dentro de la tripulación. Los disertantes remarcaron la necesidad de decir, confirmar y anticipar, porque aquello que no se habla en calma suele aparecer bajo presión. En esa misma
línea, se destacó que liderar también implica escuchar el silencio, observar, preguntar e interpretar, entendiendo que no todos los problemas se anuncian con palabras.


La preparación de la travesía ocupó un lugar central dentro del temario. Se compartieron criterios sobre la revisión del barco, la documentación, los elementos de seguridad, las provisiones, la energía, el combustible, el agua, los alimentos y la necesidad de calcular siempre con margen.


Como se expresó durante la charla, “la reserva no es un excedente: es parte de la planificación”.
La planificación de la ruta fue otro de los temas fuertes del encuentro. Distancias, abrigos, alternativas, puntos sin retorno, pronósticos, pilot charts y tendencias fueron parte del análisis, con una idea contundente: una buena ruta siempre debe incluir una alternativa. Los disertantes remarcaron que la mejor ruta, elegida en la época equivocada, puede transformarse en una mala travesía.


La charla también abordó la importancia de saber cuándo zarpar y cuándo no hacerlo. En este punto se destacó que la fecha de salida nunca debe imponerse por encima de las condiciones: el calendario propone, pero las condiciones deciden. Esta mirada permitió reflexionar sobre la presión de los compromisos, los plazos y las expectativas, frente a la responsabilidad de priorizar la seguridad del barco y la tripulación.


En materia de seguridad, se compartieron conceptos vinculados a emergencias, evaluación, acción y eventual abandono del barco. Se remarcó que, ante una situación crítica, primero hay que controlar el escenario e impedir que el problema siga creciendo. También se destacó que abandonar el barco debe ser siempre la última decisión y solo cuando la embarcación deja de ser el lugar más seguro.


El encuentro dejó en claro que la navegación oceánica combina técnica, conocimiento, experiencia, criterio y trabajo en equipo. Pero, sobre todo, que navegar muchas millas lejos de la costa exige preparación, humildad y respeto por el mar.


Desde la Subcomisión Náutica del Club Náutico Ensenada se destacó la excelente respuesta de los asistentes y el valor de generar estos espacios de formación, intercambio y camaradería, que fortalecen la actividad náutica del club y acercan nuevas experiencias a toda la comunidad.


La charla “Del Río al Océano” no solo permitió conocer de cerca las experiencias del Velero Tinto, sino que también dejó aprendizajes aplicables a todo navegante: preparar antes, comunicar mejor, decidir con criterio y entender que cada travesía se construye mucho antes de soltar amarras.

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